Tipos de beso según la biblia

Tipos de beso según la biblia. Nadie puede estar seguro de quien y cuando dio el primer beso de la historia humana, simplemente no hay registros de ese mágico momento en la evolución del hombre. Sin embargo la Biblia tiene buenos referentes.

La “Sagrada Biblia” tiene en su conjunto por lo menos 3 mil años de historia, entre el antiguo y nuevo testamentos, y en ella se encuentran descritos de forma celestial todas las variantes del beso.

Un beso es una demostración de amor y ha pasado de generación en generación como una de las costumbres más bellas de la raza humana. A continuación les presentamos lo que dice la Biblia al respecto de los besos:

Besos de amor. ¡Oh si él me besara con besos de su boca!” (Cantares 1:2). “Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloro” (Génesis 29:11)

Besos entre amigos. David y Jonatán: “Luego que el muchacho se hubo ido, se levantó David del lado del sur, y se inclinó tres veces postrándose hasta la tierra; y besándose el uno al otro, lloraron el uno con el otro. Y David lloró más” (1º Samuel 20:41).

Besos paternales. “Se levantó Labán de mañana, y besó sus hijos y sus hijas, y los bendijo” (Génesis 31:55). El rey (David) besó a Absalón (su hijo). (2º de Samuel 14:33).

Besos filiales. “Acércate ahora, y bésame, hijo mío” (Génesis 27:26). “Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre” (1º de Reyes 19:20).

Besos fraternales. “Jehová dijo a Aarón: Ve a recibir a Moisés al desierto. Y él fue, y lo encontró en el monte de Dios, y le besó” (Éxodo 4:27).

Besos entre yerno y suegro. “Moisés salió a recibir a su suegro, y se inclinó, y lo besó” (Génesis 18:7).

Besos entre nuera y suegra. “Ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra” (Rut 1:14).

Besos de perdón. Los que José dio a los hermanos que quisieron matarle: “Besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos” (Génesis 45:15).

Besos de reconciliación. Esaú promueve la reconciliación con su hermano Jacob, “el engañador”: “Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó” (Génesis 33:4) “Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (Lucas 15:20).

Besos asesinos. El que Joab dio a su primo Amasa: “Tomó Joab con la diestra la barba de Amasa para besarlo. Y Amasa no se cuidó de la daga que estaba en la mano de Joab; y éste le hirió en la quinta costilla” (2º Samuel 20:9-10).

Besos interesados. Otra vez Absalón. Con intención de arrebatar el trono a su padre, besaba a gente del pueblo para asegurar su apoyo: “Decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleitos o negocio, que yo les haría justicia! Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba y lo besaba” (2º Samuel 15:4-6).

Besos de muerte. “Se echó José sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y lo besó. Y mandó José a sus siervos los médicos que embalsamaran a su padre” (Génesis 50:1-2).

Besos de mujeres seductoras. “Consideré entre los jóvenes, a un joven falto de entendimiento, el cual pasaba por la calle, junto a la esquina, e iba camino a la casa de ella, a la tarde del día, cuando ya oscurecía, en la oscuridad y tinieblas de la noche. Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro con atavío de ramera y astuta de corazón…se asió de él y le besó” (Proverbios 7:6-13).

Besos idólatras. Aluden a los adoradores de Baal, dios pagano: “Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no le besaron” (1º de Reyes 19:18).

Besos de amor a Jesús. Fueron varios. Estando Jesús sentado a la mesa de un fariseo que le invitó, entró una mujer “de la ciudad”. “Estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos, y besaba sus pies” (Lucas 7:37-38).

Besos traidores. El beso más negro en la Historia del Cristianismo: “Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?” (Lucas 22:48).

En la iglesia primitiva los ósculos eran una señal de paz, no tenía implicaciones sexuales y mucho menos representaba algún problema moral.

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