Samsung todavía no puede dividirse de Android

Después de que hace unas semanas se revelara que la NSA había sido capaz de hackear televisores inteligentes para conectar las cámaras y los micrófonos, lo último que necesitaba el negocio de los televisores Samsung era otro susto en lo que respecta a la privacidad. Sin embargo, Tizen está ahora teniendo que soportar la peor parte de estas críticas, a raíz de las afirmaciones que apuntan a que el sistema operativo para televisores y smartwatches es, por desgracia, inseguro.

Según han desvelado esta semana los investigadores de seguridad de Kaspersky Security Analyst Summit, Tizen tiene más de 40 vulnerabilidades de seguridad, las cuales permitirían a un atacante acceder de forma remota y obtener el control del dispositivo, para luego hacer lo que quisiera, accediendo a los datos o instalando cualquier otro software malicioso.

En el caso de los televisores Samsung que fueron accesibles a las agencias gubernamentales, se necesita acceso físico al dispositivo. Los agujeros de Tizen, sin embargo, permiten el acceso remoto, y representan un problema potencialmente mucho mayor a largo plazo para la compañía.

Si Tizen se usara solo en los televisores, la cantidad de datos personales potencialmente en riesgo – dejando a un lado los riesgos de chantaje – serían algo más limitados, pero como se usa en los smartwatches insignia de Samsung, que se conectan con los smartphones, el «hogar» de toda tu vida digital, esto es algo más preocupante.

Aun así, las ventas de smartwatches son relativamente bajas en comparación con las de smartphones. Imaginad si el software ya se hubiera lanzado en sus smartphones insignia. Android tiene su buena dosis de problemas con la seguridad y la privacidad, pero está lejos de «tal vez el peor código que he visto», que es como los investigadores describieron Tizen a Motherboard.

Lo viejo y lo nuevo

Dicen que parte del problema con Tizen es que el código se ha desarrollado en su conjunto a partir de los esfuerzos que se hicieron en la abandonada Bada de Samsung, pero que la mayoría de los problemas están en el nuevo código que se ha escrito en los últimos dos años, por lo que no se puede echar toda la culpa al código heredado o a la integración en una nueva plataforma.

«Todo lo que se puede hacer mal, lo hacen», dijo Amihai Neiderman, uno de los investigadores que encontró los defectos. «Es evidente que nadie con conocimientos de seguridad ha mirado o ha escrito este código. Es como coger a alguien que no ha acabado la carrera y dejarle que programe tu software».

Esta es una afirmación que condena a una plataforma que podemos encontrar en estos momentos en los smartwatches S3 de Samsung que acaban de salir, así como en otros modelos, sin olvidar las televisiones.

Samsung comenzó a trabajar para reemplazar a Android en 2010 con Bada, antes de fusionar ese proyecto con Tizen en 2012. Cinco años más tarde – siete años desde que se lanzó Bada – y aunque se trata de una plataforma muy superior y más exitosa, Samsung todavía parece estar lejos de sustituir a Android en sus smartphones en un futuro a la vista.

Samsung Z2

La confianza es difícil de construir y fácil de perder en la electrónica de consumo, y dada la caída del año pasado del Note 7, Samsung todavía está (metafóricamente) apagando incendios. Un problema de seguridad en torno a su propio sistema operativo con toda seguridad no va a ayudar.

La compañía tiene relativamente suerte de que Tizen no se utilice en sus smartphones todavía – sí, sí, ya sé que el Z1, Z2 y Z3 existen, pero la mayoría de la gente no, y el comprador promedio a pie de calle casi seguro que tampoco los conoce. Y probablemente tampoco sepa qué sistema operativo utiliza su televisor.

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