Riesgo de la aplicación FaceApp

Si bien la app alcanzó su popularidad en el mundo en 2017, este fin de semana comenzó su explosión en Argentina y famosos, políticos y miles de personas su sumaron a brindar sus datos biométricos de manera gratuita a los desarrolladores rusos, autores de la app.

Desde FaceApp se incluyen varios filtros, pero el que permite simular el envejecimiento fue el que se viralizó con rapidez en Twitter, Facebook e Instagram. Uno se toma una fotografía y el algoritmo procesa la imagen y devuelve nuestra versión en la tercera edad o como adultos mayores.

¿Debe ser esta app un motivo de preocupación?
Los expertos en seguridad informática recomiendan, cuando menos, alejarse de este tipo de apps. Prometen diversión gratuita a cambio de algo que para las empresas de informática o ciberseguridad es oro puro: datos biométricos de millones de personas alrededor del mundo.
Es sabido el poder que conlleva el poder manejar información. Los usos son casi inimaginables, pero los especialistas advierten de colocación de productos, publicidad y marketing, como mínimo. Y ni hablar de utilidades en lo político.

Meses atrás, millones de personas también regalaron información valiosísima en forma de fotografías: cómo eran hace 10 años y cómo son ahora. Se lo denominó #10YearChallenge.

Luego del escándalo de Cambridge Analytica y Facebook, muchos se preguntan en qué servidor se compilan estos datos y a quién se los venden si así fuera el caso. Los sistemas de reconocimiento facial e inteligencia artificial, entre otros, tuvieron materia prima esencial para poder ser perfeccionados con pruebas empíricas.

No es casualidad que Facebook precisamente haya estado desarrollando un sistema propio y superior de reconocimiento facial, llamado DeepFace. Promete identificar a las personas con una precisión de 97,25%. Lo más difícil ya lo hicieron: tienen en sus servidores cientos de millones de fotos que a diario se suben donde poder poner a prueba sus algoritmos.
En el caso de FaceApp, la aplicación toma acceso de la cámara y hasta de nuestro galería de fotos. ¿Quién le dio acceso? Nosotros cuando le otorgamos el permiso para que entrara a piacere.

Nuestros datos no son solamente nuestro DNI, el CUIL o CUIT o la clave del email. Debemos dejar de pensar analógicamente y comenzar a entender que toda interacción con los smartphones y demás servicios digitales sean redes sociales o software en la nube, toma datos que nosotros brindamos. Somos nosotros quien podemos poner un límite.

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