Qualcomm demanda a Apple por capar sus chips al iPhone 7

Que las compañías tecnológicas se vean las caras en un juzgado es algo habitual, aunque últimamente estamos viendo un repunte en estos casos. El último enfrentamiento mide a Qualcomm y Apple, dos compañías californianas que se enfrentan por los chips del iPhone 7.

No son las primeras que se exigen mutuamente responsabilidades. Sin ir más lejos, hace unos días Samsung fue condenada a pagar 15 millones a Huawei. Las tecnológicas juegan tan al límite en algunos aspectos que es prácticamente inevitable cruzar algunas líneas, sobre todo en relación a las patentes.

Los SoC del iPhone, la manzana de la discordia

En el caso que enfrenta a Qualcomm contra Apple, la denunciante es la primera de ellas. La marca con sede en San Diego acusa a Apple de haber limitado el rendimiento de sus chips de forma deliberada, haciendo que los iPhone 7 con tecnología Qualcomm rindieran por debajo de lo normal.

Según ellos, el perjuicio para la marca es notable, sobre todo teniendo en cuenta que viven inmersos en una carrera contra Intel, el otro proveedor de procesadores para los iPhone 7. Aquí Apple habría ejercido una labor de equilibrista, tratando de igualar las prestaciones de todos sus móviles independientemente del fabricante de los componentes.

El problema, según las 139 páginas redactadas por los abogados, es que al capar sus chips, Apple está privando a los clientes de disfrutar al completo de “la experiencia Qualcomm”. Esta firma está bastante segura de fabricar los mejores procesadores, especialmente en cuanto a los módems encargados de la conectividad móvil. Por eso se presentan en defensa no ya de sí mismos, sino de los compradores de iPhone.

Qualcomm e Intel, en guerra

La acusación es clara y va directamente contra sus dos rivales. Lo que indigna en Qualcomm es que Apple señalara que “no hay diferencia discernible” entre los móviles con dos chips distintos.

Aún está por ver qué consecuencias económicas y legales tendrá la demanda. Lo peor que podría pasar es que la compañía dirigida por Tim Cook tenga que pagar al fabricante de procesadores una elevada suma.

Es lo peor porque parece improbable que Qualcomm vaya a renunciar a poner sus chips a los iPhone. Es un mercado demasiado jugoso como para dejarlo escapar, sobre todo ahora que fabricantes como Samsung con Exynos o Xiaomi con Surge están comenzando a equipar sus propios SoC.

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