Protestas en el funeral de Margaret Thatcher (Video)

Protestas en el funeral de Margaret Thatcher (Video). La “Dama de Hierro” pasó su última noche en el parlamento, del que fue miembro durante más de medio siglo desde 1959 hasta su muerte, el pasado 8 de abril a los 87 años de edad como consecuencia de un derrame cerebral.

 A las 10.00 de la mañana local (09.00 GMT), mientras los primeros invitados se instalan en el imponente templo anglicano, el féretro se traslada en coche fúnebre desde la capilla de Santa María de la Cripta, en el palacio de Westminster, hasta la iglesia de San Clemente.

 Una vez allá, el ataúd se colocó sobre una cureña tirada por seis caballos para iniciar la procesión solemne hasta la catedral, liderada por la banda de música de los Royal Marines interpretando marchas fúnebres de Beethoven, Mendelssohn y Chopin, entre dos hileras de militares.

Por expreso deseo de la difunta, inquilina de Downing Street durante 11 años de 1979 a 1990, más de 700 miembros de los tres ejércitos de las fuerzas armadas británicas participan en el funeral de la única primera ministra que ha tenido elReino Unido.

 La mayoría pertenece a regimientos que lucharon en la corta pero sangrienta guerra de las Malvinas contra Argentina en 1982, que forjó su reputación de “Dama de Hierro” ysalvó su carrera política al asegurarle la primera reelección.

 El féretro será recibido en la catedral por la Guardia Galesa, que sufrió numerosas bajas en el conflicto del Atlántico Sur, antes de ser portado a hombros por ocho militares representativos de esa campaña, escoltados por dos veteranos que continúan en servicio.

 La misa, oficiada por el deán de San Pablo, David Ison, comenzará a las 10.00 GMT. El obispo de Londres, Richard Chartres, pronunciará el sermón, y el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, impartirá la bendición.

 Aunque no es oficialmente un funeral de Estado como el que honró a Winston Churchill en 1965, Thatcher es honrada prácticamente con la misma pompa y boato.

 La reina Isabel II de Inglaterra, que no suele asistir a los funerales de sus primeros ministros, hará la segunda excepción en medio siglo por la mujer que transformó radicalmente el Reino Unido y cuyo legado sigue dividiendo a los británicos más de dos décadas después de haber sido forzada a abandonar el cargo.

 

 Junto a ella estará el Gobierno británico en pleno, encabezado por el primer ministro David Cameron, su heredero político, y acompañado de todos sus predecesores vivos.

 Habrá asimismo representantes de 170 países, incluidos 11 primeros ministros y 17 de Relaciones Exteriores. Argentina, que mantiene una relación tensa con el Reino Unido por el tema de la soberanía de las Malvinas, declinó la invitación.

 Tampoco hicieron el viaje por diversos motivos los ex presidentes de los Estados Unidos, invitados en nombre de la “relación especial” que mantienen ambas naciones y que Thatcher profundizó con su alianza con Ronald Reagan para ayudar a derrotar el comunismo en los últimos años de la Guerra Fría.

 Pero la escala del funeral, cuyo coste ha sido estimado por la prensa en hasta 10 millones de libras (15,3 M de dólares, 11,7 M de euros) pagados en gran parte por el contribuyente, ha suscitado muchas críticas, especialmente de quienes deploran sus políticas de privatizaciones y contra el estado del bienestar.

 La policía movilizó a 4.000 agentes para hacer frente a cualquier incidente en las protestas organizadas durante el evento, incluida una fiesta de despedida frente a la catedral convocada a través de la red social Facebook y en la que más de 800 personas se han comprometido a participar.

 

 Otros han prometido bombardear el féretro con carbón, en recuerdo de la gran huelga minera que Thatcher derrotó a mediados de los años 80, provocando el cierre de decenas de minas, o tirar leche en el recorrido para subrayar su decisión de poner fin a la distribución gratuita de esta bebida en las escuelas.

 Aunque su legado sigue suscitando tanta admiración como repulsión, Thatcher no era en los últimos años más que una sombra de lo que fue, y vivía apartada de las actividades públicas debido a una demencia senil y a una serie de apoplejías que le dificultaron el habla.

 Tras el funeral, la “Dama de Hierro” será incinerada y sus cenizas enterradas junto a su esposo, Denis, fallecido en 2003 tras 50 años de matrimonio, en los jardines del Royal Hospital Chelsea de Londres.

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