Novio no puede besar su novia sin mandarla al hospital

Rachel Prince (de 24 años) es una mujer británica que tiene una alergia muy particular. Rachel no puede nadar, bañarse o siquiera beber un vaso con agua sin que su piel presente una reacción alérgica. Su alergia es tan severa que incluso unas cuantas gotas de saliva le provocan urticaria. Así que Rachel y su novio Lee Warwick (de 26 años) no pueden besarse, y deben conformarse con tomarse de la mano.

“Claro que me pongo triste por esto, porque yo quiero esa intimidad y cercanía”, dice Rachel. “Pero si Lee me besa en la mejilla, tengo que limpiarme inmediatamente antes de que la reacción haga efecto”. Ella se dio cuenta de su alergia a los 12 años, misma que empeora con el paso del tiempo, publico el Daily Mail.

“Es un poco deprimente el que no podamos besarnos, pero Lee lo compensa en muchas otras formas, siendo cariñoso o comprándome regalitos”, comenta. Además, Rachel no puede hacer ninguna tarea doméstica, por lo que su leal novio es el que se encarga de lavar los platos y la ropa.

Para Lee es una situación muy difícil: “Hay veces en que la veo y de verdad muero por besarla, pero se que no puedo. Tengo que hacer todo el trabajo de la casa… prácticamente soy el esclavo de Rachel y ni siquiera recibo un beso de premio. Pero no importa, ella lo vale”.

Rachel, quien no trabaja porque además una afección que le impide usar los brazos, conoció a Lee en un sitio web hace 10 años. El 14 de febrero de 2011 se comprometieron, aunque aún no tienen fecha para la boda.

Mientras eso suceden Rachel debe cargar una sombrilla a todas horas. “Mi piel quema y me da mucha comezón cada vez que entra en contacto con el agua. La urticaria cubre mi cara, pecho y brazos… Además, a últimas fechas he notado que también llega a mis piernas”, dice.

“Cuando tomo agua, siento como si mi garganta estuviera cerrándose y es muy incómodo”, afirma. Rachel dice que su condición (que afecta a una pequeña cantidad de personas en el mundo y para la que no hay cura conocida) la desalentó para convertirse en madre: “Nos gustaría tener hijos, pero tendría que considerarlo muy seriamente, ya que no podría ser capaz de encargarme de la limpieza”.

“Además, me odiaría a mí misma si le heredara esta enfermedad a mis hijos, ya que nadie me ha dicho cuáles son las posibilidades de que esto suceda”, concluye.

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