No mires el móvil de tu pareja, puedes ir a la carcel

Los celos, la inseguridad que suelen estar ligados y los problemas psicológicos, en definitiva, pueden llevar al control excesivo de otra persona. Eso no es amor, dicen la mayoría de los psicólogos, y eso es delito, dicen los jueces en varias sentencias que ya se han producido en España cuando el novio o la novia o la mujer, o el marido cogen el móvil de su pareja.

Da igual si se toma físicamente o se espía el móvil con un software tipo troyano, el caso es que espiar el móvil de otro es delito, y si es el de tu pareja civil, existe el agravante de parentesco.

No entraremos en términos demasiado concretos, que son más propios de quienes ‘saben de leyes’, pero es evidente que la violación de la intimidad existe mucho antes de que llegasen los teléfonos inteligentes. Los secretos, la vida personal y, en definitiva, la intimidad de una persona queda ahora reducida a un dispositivo rectangular de pocos centímetros, o incluso algo tan abstracto como es ‘la nube’. Corromper la seguridad de estos, tanto el smartphone como los servicios online, es fácil, pero es ilegal, además de una muy grave falta de respeto –y otras tantas cosas- hacia tu cónyuge.

Sí, hay cárcel por espiar el smartphone de tu pareja, o su ordenador

Hace dos años una sentencia de dos años y medio, hace apenas un año otros dos años de cárcel. Y otras tantas sentencias que no han acabado en titulares, pero que dejan en evidencia que sí, es ilegal espiar a tu pareja en Internet, o revisar su teléfono inteligente. Y es importante que las dos partes de la relación utilicen sus propias contraseñas segurasalfanuméricas, combinando mayúsculas y minúsculas-, y que no revelen sus claves a sus acompañantes bajo ningún concepto. Exactamente igual con el ordenador, que debería tener cualquier tipo de comunicación privada protegida, siempre, por contraseña.

Y a los celosos y desconfiados –hombres y mujeres, evidentemente-, les recordamos desde aquí que si no sigues a tu pareja por la calle, tampoco debes hacerlo por Internet. Y si lo haces –una o la otra-, sencillamente te recordamos que es un delito tipificado por la Ley, con penas de prisión y multas económicas importantes. Pero el daño que puedes hacer a la otra persona es bastante más grande que el que pueda hacerte a ti una condena.

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