Niña volvió a la vida despues de nacer sin signos vitales

El cuerpito inerte de la beba en las manos de la obstetra fue un duro golpe para todos en la sala de partos. Casi por instinto, el personal realizó las tareas de reanimación que ya conocen de memoria. Uno, dos, tres minutos pasaron hasta que el llanto de la bebita rompió el amargo silencio. ‘Es un milagro’, gritó alguien, y todos en el lugar se confundieron en abrazos y llantos emocionados. Solange ‘volvió a la vida’, después de haber permanecido durante bastante tiempo sin signos vitales.

El ‘milagro’, como todos lo definen en el Hospital Zonal Dr. Emilio Mera, sucedió el sábado a la tarde, al día siguiente de que Cecilia Arce, de 35 años, ingresara a la sala de internación con fuertes dolores de vientre asociados a una posible infección urinaria, pero sin la menor sospecha de que estaba embarazada, a punto de dar a luz.

Ayer, más tranquila en su casa del barrio Herrera El Alto y con su beba en brazos, la emocionada madre recibió al diario El Liberal, todavía sorprendida por la experiencia, de ser madre por segunda vez, casi de manera inesperada porque había estado siguiendo un tratamiento anticonceptivo.

La joven recordó que cuando llegó al hospital presentaba malestar, diarrea y fiebre. En el nosocomio los profesionales decidieron internarla y a la hora del examen constataron que estaba embarazada y, más aún, la criatura estaba a punto de nacer. Sin embargo, el diagnóstico no era alentador, porque desde el vientre no se registraban signos vida.

En la sala de obstetricia del nosocomio local, la Dra. Susana Provera y el enfermero Luis Marroni asistieron a Cecilia en un parto natural mediante cuidadosas maniobras. De acuerdo con lo relatado por el experimentado enfermero, la beba nació sin signos vitales, exhibía un color morado y no tenía temperatura. Sin embargo, iniciaron las tareas de reanimación con la esperanza de revivir a la niña.

Marroni, contó que la niña realizó una respiración profunda y al poco tiempo empezó a llorar y movilizó a todo el personal del hospital para asistirla y estabilizarla. Tanto Marroni como la Dra. Provera se confundieron en abrazos y empezaron a llorar de la emoción, dado que los pronósticos no eran alentadores.

‘Había perdido líquido amniótico horas antes y tenía la placenta pegada. Nunca me imaginé que estaba embarazada y escuchar llorar a mi hija fue un milagro de Dios. Pensé lo peor y quiero agradecer a todo el personal por ayudarme a que mi hija esté bien de salud y con vida’, expresó Cecilia, quien ya es madre de un niño de un año y dos meses.

Solange nació con 3,400 kilogramos y se ganó el cariño de todo el personal de Neonatología del Hospital Zonal, donde recibió la asistencia tras el parto que mantuvo en vilo a los profesionales. Su mamá la alimenta con leche materna y ya le dieron el alta médica.

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