MLB quiere suspender a Alex Rodriguez y Ryan Braun por esteroides

MLB quiere suspender a Alex Rodriguez y Ryan Braun por esteroides. Las Grandes Ligas buscarán suspender cerca de 20 jugadores ligados al escándalo de esteroides provistos por una clínica anti envejecimiento de Miami, incluyendo a Alex Rodriguez y Ryan Braun, posiblemente en las próximas semanas, según dio a conocer el programa de TV de ESPN “Outside the Lines”. Si las suspensiones se mantienen, el escándalo por el uso de sustancias para mejorar el rendimiento sería el más grande en la historia de los deportes profesionales en EEUU.

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Tony Bosch, fundador de la ahora cerrada clínica Biogenesis of America, llegó a un acuerdo de cooperación esta semana para hablar con los investigadores de Grandes Ligas, según informaron dos fuentes a “Outside the Lines”, lo que le daría a MLB las municiones necesarias a los oficiales de MLB para suspender a los peloteros.

Una fuente familiarizada con el caso dijo que la oficina del comisionado podría pedir una suspensión de 100 juegos para Rodríguez, Braun y otros jugadores, la penalidad que se aplica para un segundo positivo al uso de sustancias prohibidad. El argumento, según dijo la fuente, es que la conexión de los jugadores con Bosch constitiye una primera ofensa, y las declaraciones previas a oficiales de MLB negando tal conexión o el uso de sustancias para mejorar el rendimiento (PED’s por sus siglas en inglés), constituyen otra. Bosch y sus abogados no devolvieron las llamadas hechas. Oficiales de MLB se rehusaron a comentaron sobre el asunto cuando se les consultó el martes.

Se espera que Bosch comience a reunirse con oficiales — y a dar nombres — en menos de una semana. El anuncio de las suspensiones podría llegar dentro de unas dos semanas.

Investigadores han tenido en sus manos records de cerca de 20 jugadores por más de un mes. Pero al no contar con un testimonio jurado de parte de Bosch de que los records son correctos y que reflejan interacciones ilícitas entre los jugadores y el auto nombrado bioquímico, los documentos solo servían como un mapa.

Las fuentes no indicaron que otros materiales, como recibos y records telefónicos, podría proveer Bosch, pero dijeron que ha prometido que les dará todo lo que tenga en su poder que pueda ayudar a MLB a conformar bien sus casos contra los peloteros. Fuentes dijeron que los oficiales de MLB no están seguros de cuantos jugadores podrían caer involucrados en el escándalo: los mas o menos 20 nombres que ellos conocen han sido identificados mediante papelería recopilada, pero se espera que Bosch pueda dar más nombres. (Porque algunos jugadores están listados por sus nombres y algunos por nombres en código, los oficiales no están seguros de cuales son redundantes.)

Los acontecimientos son un gran logro para MLB, que ha estado siguiendo el caso vigorósamente desde que el nombre de Bosch salió a la luz pública en el verano. A cambio de la completa cooperación de Bosch, según dijeron las fuentes, Grandes Ligas desestimará la demanda incoada contra Bosch en marzo pasado; le indemnizaría por cualquier complicación legal que surja de su cooperación; le proveerá seguridad personal para él e incluso servirían de buena referencia ante cualquier agencia de ley y orden que pueda intentar radicar cargos en su cont ra. Fuentes dijeron que las negociaciones para el acuerdo, que duraron varias semanas, se estancaron en este último punto, ya que Bosch quería las mayores garantías de que MLB lo ayudaría a mitigar cualquier proceso legal en su contra.

Al mismo tiempo, MLB está intentando asegurar la cooperación de al menos dos ex asociados de Bosch que han hablado con los investigadores de MLB, al igual que un hombre llamado Juan Carlos Núñez, un agente registrado que trabajó con los agentes veteranos Seth y Sam Levinson, y quienes se cree que han servido de conductores entre Bosch y numerosos jugadores.

MLB ya tiene un precedente de haber suspendido a un jugador por dos ofensas en una misma instancia: el lanzador de liga menor Cesar Carrillo fue castigado con una suspensión de 100 juegos en marzo cuando fue confrontado con los documentos de Biogenesis que contenían su nombre y entonces negó haber tenido alguna conexión con Bosch o con la clínica.

Sin embargo, ya que Carrillo tenía contrato de liga menor, y por ende no era miembro de la Asociación de Jugadores de Grandes Ligas, no tenía derecho a una apelación mediante arbitraje. Se espera que los jugadores de MLB acusados peleen cualquier suspensión, y los esfuerzos por acusar a los jugadores con varias ofensas llevaría esa pelea a otro nivel. En los procesos apelativos, a los jugadores se les permite llevar testigos y evidencia en un procedimiento parecido al de una corte ante un panel de árbitros. Sin embargo, la evidencia de corroboración ante algunos jugadores puede ser difícil de encontrar. Varias fuentes le dijeron a ESPN que Bosch solo hacía negocios en efectivo, y usualmente utilizaba amigos como mensajeros, algunas veces sin ver nunca a algunos de los atletas a los que servían.

En una entrevista reciente con ESPN, la única que ha dado desde que se inició el escándalo, Bosch dijo que no sabía nada sobre sustancias para mejorar el rendimiento, y que las acusaciones hechas en los medios sobre su alegada distribución de esteroides eran un “asesinato de carácter”. “He sido acusado, enjuiciado y sentenciado en los medios. Y pienso que he sido acusado falsamente en los medios”, le dijo a Pedro Gómez de ESPN. “No he hecho nada malo”. Pero fuentes dijeron que Bosch ha estado sintiendo presión tanto por la demanda incoada por MLB, la que alega interferencia ilícita, y una potencial investigación criminal, y que ve la cooperación completa con MLB como su único refugio. Varios abogados han dicho que ellos no creen que la demanda pueda sobrevivir un reto legal, pero que es posible que Bosch tenga que entablar una costosa batalla para poder lograr la desestimación de la misma. Varias fuentes le dijeron a ESPN que Bosch está casi en la bancarrota, viviendo de forma alternada con miembros de su familia y amigos, y que ha tratado de forma infructuosa de reviver su negocio de “salud”.

El Departamento de Salud del Estado de la Florida dijo recientemente que había enviado a Bosch una carta de cese y desista y que refirió el caso a las autoridades legales. MLB ha intentado reclutar a la DEA, pero fuentes cercanas a la clínica dijeron que no han sido entrevistados por ningún agente de ley y orden y que no conocen a nadie que haya pasado por alguna entrevista. Sin embargo, oficiales de MLB viajaron a Miami el mes pasado para tomar la deposición del especialista anti envejecimiento, Dr. Daniel Carpman, un antiguo conocido de Bosch. Documentos de Biogenesis del 2011 incluyen formularios de recetas firmados por Carpman, quien anteriormente le había dicho a “Outside the Lines” que no había firmado dichas formas. Bosch llamó la atención de MLB por primera vez en el 2009 luego que Manny Ramírez, quien en ese entonces militaba con los Dodgers de Los Angeles, dio positivo a una prueba de dopaje por uso de testosterona. Ramírez apeló dicho resultado, y en el proceso de apelación, oficiales de MLB encontraron una receta en el record médico de Ramírez por gonadotropina corionica humana, otra sustancia prohibida (HCG por sus siglas en inglés). La receta para la HCG, evidencia suficiente para suspender a Ramírez, fue escrita por el Dr. Pedro Bosch, el padre de Tony, pero fuentes dijeron en ese momento que era Tony Bosch quien le facilitaba a Ramírez el uso de la sustancia. MLB intent involucrar a la DEA, pero la agencia no quiso.

Ramírez fue suspendido por 50 juegos, y fue suspendido por 100 juegos en el 2011 luego de fallar una segunda prueba. Tony Bosch volvió a aparecer en el verano pasado luego que varios jugadores, todos con conexiones en el área de Miami, dieron positivo a testosterona: Melky Cabrera, Bartolo Colón y Yasmani Grandal, quienes recibieron suspensiones por 50 juegos. Cuando un reportero de ESPN le preguntó a oficiales de MLB sobre la información de que los tres podrían estar vinculados a Tony Bosch, MLB inició una pesquisa, enviándo a varios miembros de su Departamento de Investigaciones al Sur de la Florida, donde en repetidas ocasiones visitaron a varios ex empleados y ex asociados de Biogenesis, llegando incluso a pagarle a al menos uno de ellos $5,000 por información.

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