Manías que hacen que una mujer se vea fea

¿Sabías que hay ciertos gestos, tics y manías que lejos de embellecernos reducen nuestro sex appeal? ¿Qué sueles hacer cuando estás nerviosa? ¿Y cuándo estás con estrés? ¿Te has analizado alguna vez cuando estás sometida a mucha presión? Seguro que más de una vez, y de forma involuntaria, te ha dado por morderte las uñas, destrozar el tapón del bolígrafo, jugar con el pelo hasta enredarlo, ¿te suena?

Hay ciertas manías o tics, que lejos de pasar de forma inadvertida nos vuelven feas restando belleza a nuestra imagen. Aunque cuesten y resulten difíciles de eliminar, es bueno identificar qué cosas no resultan sexys y luchar contra ellas. ¿Lista para sorprenderte?

El portal web Nosotras.com te muestra esos gestos que sueles hacer, sin darte cuenta, y que a la larga tendrán su efectos en tu belleza.

Cruzar las piernas. Aunque adoptar esta postura cuando se está sentada puede resultar sexy y sensual ante la mirada masculina, la verdad es que en cuestión de belleza dista mucho de favorecerla. Más bien al contrario. Tenerlas habitualmente cruzadas perjudica a la circulación y a la larga, esta postura tan de “señoritas” como se decía, puede ser una de las causantes de la aparición de varices.

Jugar con las manos. Claro tic fruto del estrés que condiciona tu belleza. Aunque parezca una manía inocente, la realidad es que puede provocar además de unas manos nada bonitas y unas uñas desastrosas, infecciones, daño a la piel e incluso caries en los dientes.

Tocarte la cara. ¿No sabes por qué no te dura el maquillaje todo el día? Una de las razones puede ser que tengas la manía de tocarte la cara a todas horas sin darte cuenta. Este conlleva no solo que se estropee el maquillaje sino que además se engrase la piel.

Jugar con el pelo. Puede resultar un gesto muy sexy el de enrollar un mechón de pelo con el dedo y juguetear con él, pero al final, acabas con el pelo imposible de desenredar, se ensucia más rápido e incluso puede acabar por romperse.

Morder la tapa del bolígrafo. Seguro que en tu época de estudiante cogiste la manía de roer el tapón del bolígrafo en pleno estado de nervios. Aunque esta manía es muy habitual, resulta que de inocente tiene poco y afecta a la zona labial.

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