Los Smartphones nos están volviendo tontos y antisociales

Hace unos meses estaba en una calle céntrica de Barcelona. Las aceras estaban hirviendo de actividad, llenas de gente de todas las edades y sectores económicos que puedas imaginar. Era una tarde típica en esta ciudad. Varios pasos por delante de mí había un chico de veintipocos años con la cara enterrada en el teléfono.

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Este chaval fue andando directamente hacia un paso de cebra esquviando transeúntes con una habilidad envidiable, por cierto– e intentó cruzar con el semáforo en rojo. Recuerdo que estamos hablando de Barcelona, una ciudad donde el tráfico en fechas navideñas se multiplica por cuatro. Por alguna casualidad milagrosa y sin levantar la vista del teléfono–, consiguió llegar a la otra acera ileso, sin pensar en el peligro que había corrido y, probablemente, sin pensar en otra cosa que lo que estuviese haciendo en su terminal.

Aunque los coches que iban por la calzada consiguieron frenar a tiempo esto me hizo plantearme si no nos habremos convertido en seres aislados del mundo que nos rodea. Quizá los smartphones nos han absorbido demasiado –hasta el punto de olvidarnos de las reglas de seguridad más básicas–, quizá unos llamados “dispositivos inteligentes” han acabado por volvernos tontos.

No hay duda de que los smartphones nos han facilitado la vida ofreciéndonos acceso a elementos como la banca electrónica o las noicias de todo el mundo, pero también han hecho que tengamos que confiar en máquinas antes que en nosotros mismos.

No quiero que este artículo sea un alegato en contra de los smartphones, porque no lo es. Lo que sí quiero es que muchos usuarios sean conscientes de lo mucho que les pueden perjudicar, y voy a intentar dar razones de por qué creo que los smartphones nos están volviendo tontos.

Olvidamos cómo hablar

whatsapp portada

Muy a menudo cuando estoy en la calle, por ejemplo tomando un café, hay mucha gente con la mirada fija en sus teléfonos. Si en una cafetería hay 100 personas, al menos veinticinco están usando WhatsApp o consultando las redes sociales. ¿Se les ha olvidado hablar? Puede ser. Los terminales móviles se han convertido en una especie de pacificador social, algo así como una red de seguridad y comodidad para muchos.

El caso es que el hecho de ver a otros seres humanos implica que deseamos la interacción social cara a cara, comunicación verbal sin el uso de máquinas. Viendo el panorama de cualquier bar o centro comercial en el que haya un grupo de gente joven reunida cualquiera lo diría.

Los smartphones afectan a nuestro sueño

Esto hace que estemos menos atentos durante el día. Muchas personas tienen el teléfono sin silenciar junto a la mesita de noche cuando se van a dormir, sólo por si entra algún mensaje durante las horas de sueño. Irse a la cama en esas condiciones difícilmente permiten relajarse, según se ha publicado enestudios internacionales sobre el uso de smartphones.

No podemos concentrarnos

Un smartphone ofece una gran multitud de alicaciones y servicios que pueden llevar a una sobrecarga de estímulos tal y como publicó el diario The Guardian. Los cerebros de las personas están funcionando al máximo en estas situaciones, y además añadimos la siempre compleja multitarea en seres humanos. Estoimpide la concentración y disminuye la productividad diaria.

accidentes por mirar el teléfono

Los smartphones ya son una causa principal de accidentes de tráfico

Mirar el WhatsApp durante un segundo o dos mientras conduces puede tener consecuencias fatales. Una multa económica puede ser el menor de tus problemas, y además no parece que sean capaces de disuadir a los usuarios de enviar mensajes al volante. Al parecer la información tiene más valor que la vida. Enviar mensajes mientras conduces nunca es una buena idea.

Se pierden habilidades básicas

La gente no puede realizar tareas como leer un mapa, sumar dos números o buscar un dato en una enciclopedia. ¿Para qué molestarse? Ya están ahí Google Maps –que nos dice cómo llegar de A a B paso a paso–, Google –que nos dará toda la información que deseemos sobre cualquier dato– y la calculadora del móvil. Si siempre estamos dependiendo de los smartphones para realizar estas tareas, ¿qué pasará cuando el dispositivo se rompa o se quede sin batería?

Los smartphones definen quiénes somos

Esto, quizá, sea de lo más preocupante con respecto al uso abusivo de los teléfonos móviles. No sólo es que se traten de un símbolo de estatus social, sino que además sin un smartphone los usuarios se sienten perdidos, vacíos y desnudos. Esta es la definición de lo que medios como GeekWire han dado en llamar Smartphone Separation Anxiety o “síndrome de abstinencia del smartphone“.

Habiendo dejado claros ya los campos en los que el uso de smartphones nos afecta negativamente, quizá deberíamos ser más cautos con estas máquinas: Tenemos que verlos por lo que son, herramientas de comunicación e información. No nos definen como personas, no nos hacen más llamativos a otras personas y no deberían controlar nuestra vida.

Samsung Galaxy S6 edge pantalla

No soy médico y no puedo dar consejos efectivos para “desengancharse” del smartphone como si se tratase de una droga. He escrito este artículo basándome en lo que ví aquel día y en cómo ha cambiado mi perspectiva sobre el uso de smartphones desde entonces.

No me malinterpretes: Me encanta la tecnología, me encanta trabajar en un blog sobre smartphonesAndroid y me encanta usar mi smartphone, pero todo debe tener un límite. Me gusta hablar con mis amigos cara a cara, sin una pantalla táctil de por medio. Me gusta llamar por teléfono a personas a las que hace mucho que no veo, y es que a veces se nos olvida que un teléfono sirve para llamar a otras personas y hablar con ellas usando la voz, no las yemas de los dedos.

En mi opinión los smartphones nos han facilitado muchas tareas y han puesto el mundo al alcance de nuestras manos, literalmente. Aún así, debemos ser conscientes de que con los terminales móviles no sirve el todo vale, no están –ni deben estar– por encima de amigos, familia ni comunicación verbal con otras personas.

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