Los 50 años del hombre espionaje James Bond

El famoso Agente 007 cumple cinco décadas de vida. En octubre de 1962 apareció la primer película: “Dr. No”.

Ha pasado medio siglo y los estilos del agente 007, protagonista de las novelas de Ian Fleming, siguen despertando tanto interés que sus trajes, relojes, zapatos y gafas de sol marcan los cánones de la elegancia masculina.

Es difícil entender el porte de James Bond sin analizar su uniforme básico: un impecable traje de chaqueta azul marino hecho a medida. Traje que siempre conjunta con camisa blanca y corbata negra, de vez en cuando se permite la licencia de desprenderse de la chaqueta y lucir pantalón oscuro y camisa azul.

Por su trabajo, Bond frecuenta los casinos y, como no podía ser de otra manera, acude en esmoquín, bien en blanco o en negro, pero siempre aderezado con una inmaculada pajarita. A pesar de los años, al espía más famoso del mundo le sigue gustando el negro, tono que utiliza para conjuntar pantalones con jerseys de cuello alto de cashmere. Cuando se examina el estilo del mítico agente, no se puede pasar por alto sus zapatos, calzado de piel fabricado en las prestigiosas casas Churchs y John Lobb. Este seductor agente de impecables modales, que no duda en exhibir su torso desnudo ha sobrevivido a través de 23 películas, 22 de ellas oficiales, protagonizadas por seis actores: Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnan y Daniel Craig.

Los seis protagonistas

El escocés Sean Connery es el primer Bond y, para muchos fans, sigue siendo el “auténtico”. Connery hizo historia con sus papeles en películas como Dr. No y Goldfinger, se tomó una pausa tras cinco filmes y regresó en dos ocasiones: en 1971 en Diamonds are forever y en 1983 en la no oficial Never say never again.

George Lazenby fue el 007 más breve. El australiano sólo se metió en la piel de James Bond en On her Majesty’s secret service y no logró convencer. La sombra de su predecesor era demasiado alargada y, además, tuvo problemas con el productor Albert R. Broccoli.

El tercero es Roger Moore. En realidad, su nombre estuvo sobre la mesa con Dr. No, pero el londinense no recibió su “licencia para matar” hasta 1973 con Live and let die. Al igual que Connery, también dio vida a Bond en siete ocasiones, la última de ellas con 58 años en A view to a kill, que llegó a los cines en 1985. Con él cambió el concepto de la saga, y sus entregas se acercaron más al género de la comedia.

Luego aparece un galés, Timothy Dalton, quien encarnó al agente secreto en dos ocasiones, y lo hizo tratando de buscar el opuesto a la era Roger Moore, aproximándose más al personaje descrito en las novelas de Fleming. Lo logró en The living daylights, pero Licence to kill (1989) no convenció al público. Tuvieron que pasar seis años para ver al nuevo Bond.

La nacionalidad del agente  cambió con el irlandés Pierce Brosnan, ya mencionado antes que Dalton, pero tenía otros compromisos. Brosnan dio vida al 007 en cuatro ocasiones entre 1995 y 2002, en algunas de las películas con más momentos dedicados a la acción.

Desde 2005, un inglés vuelve a encarnar al 007: Daniel Craig: Ya venció al mal en Casino Royale y Quantum of Solace, y su tercera andadura llegará pronto a los cines con Skyfall, en la que se enfrentará al villano Javier Bardem. Además, parece que habrá Craig para rato, pues el actor ha manifestado su intención de continuar en la saga.

Al cobijo de la Guerra Fría

De los personajes literarios que surgieron de la Guerra Fría, pocos han dado tanto como James Bond, creado según la leyenda un martes de enero de 1952 por el británico Ian Fleming en su residencia Goldeneye, en Jamaica.

A Fleming, exoficial de la inteligencia naval inglesa, periodista y viajero, le bastaron 12 novelas para crear al sofisticado agente 007, conocedor de diamantes, mujeres y martinis: Casino Royale, Vive y deja morir, Moonraker, Los diamantes son eternos, Desde Rusia con amor, Dr. No, Goldfinger, Sólo para tus ojos, Operación trueno, El espía que me amó, Al servicio secreto de su majestad y Sólo se vive dos veces.

La Guerra Fría iba para su primera década -de las poco más de cuatro que duró- cuando se publicó la primera novela en 1953, el mismo año de Fahrenheit 451 y Las doradas manzanas del Sol, de Ray Bradbury, y Después del funeral y Un Puñado de centeno, de Agatha Christie.

El resto de los libros sobre el popular espía, cuyo nombre Fleming lo habría tomado de un libro que descansaba en su mesita de café: Birds of the West Indies, del ornitólogo estadounidense James Bond, se editaría uno por año. El último que el británico publicó, de manera oficialmente aceptada, fue el año de su muerte, en 1964: Sólo se vive dos veces.

La crítica literaria recibió con relativo interés los primeros títulos de Fleming que, a la postre, se volverían bestsellers. Fue hasta que llegó al cine que su obra se volvió como lo que aún es: un fenómeno cultural.

Los padres de la saga

Tras la prematura muerte de Fleming, la industria en torno al espía afecto a la Beretta 950 B y a la Walther PPK tomó otros senderos: se volvería franquicia.

El primero en la lista es Kingsley Amis, padre del narrador Martin Amis. Aquel empezó haciendo trabajos críticos en torno a los libros de Bond, bajo seudónimo y en previo acuerdo con Fleming, y se dice que aportó lo suficiente para terminar la 13 novela que el inglés dejó inconclusa: El hombre con la pistola de oro, lo que siempre han rechazado los herederos. Amis, bajo el seudónimo de Robert Markham, publicó en 1968 la primera novela de Bond inspirada en el mundo de Fleming: Colonel Sun. A partir de él seguirían nueve autores más, los cuales publicaron, con la autorización de los herederos, 42 libros, muchas llevados al cine.

Entre los autores que continuaron dando vida a Bond están John Gardner, Charlie Higson y Raymond Benson. La lista va hasta hoy con La esencia del mal, de Sebastian Faulks (2008) y la más reciente, Carta Blanca (2011), escrita por Jeffery Deaver.

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