Las mentiras del amor que todos creemos

Las mentiras del amor que todos creemos. Durante años las creí sólo porque yo pensaba que otros sabían o debían saber más que yo acerca del amor, o tal vez, fue lo que entendí que decía la literatura, los poemas, las películas, las canciones y mis amigos… ¿cómo podía yo cuestionar a tanta, tanta gente?  Quizás a ustedes les ocurra lo mismo… Estas reglas que se aplican todas a la relación de pareja, algunas a las demás relaciones, principalmente a las de familia, padres e hijos, y una pocas a otras relaciones en menor intensidad.

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1. El amor es para toda la vida
Son excepcionales y más en esta época las parejas que duran juntos toda la vida seria lo ideal, hermoso, romántico, pero esto, en la vida real es muy escaso. Con esto, le estoy poniendo una carga muy grande a la relación, si yo tengo el pensamiento que mi relación tiene que durar para toda la vida, es como empezar con una gran responsabilidad, en algo que no se cómo va a funcionar. Creo que una cosa es asumir un compromiso de largo plazo, para hacer lo mejor que se pueda, para que la relación dure, que es en realidad lo que hacemos cuando nos comprometemos, a tener el pensamiento que la relación tiene que ser para toda la vida.

Pienso que por eso muchas parejas dejan de cuidar su relación, de conquistar cada día al otro, de enamorarlo; porque es fácil pensar: “ya estamos comprometidos, ya estamos juntos, no es necesario hacer lo que hacíamos antes para enamorar al otro, como ser paciente, flexible, entusiasta, apasionados, etc”. Por eso muchas relaciones muy pronto se convierten en monótonas y aburridas. Porqué y para qué lo voy a vivir como algo que se puede acabar hoy , ¿para qué hago el esfuerzo de cuidarlo si lo voy a tener para toda la vida?

2. Si me ama tiene que hacerme feliz
En realidad nadie puede hacer feliz a otra persona, cada uno se hace feliz a sí mismo. Si estoy amargado, no es responsabilidad de mi pareja hacerme feliz, es mi responsabilidad. Si quiero mantener mi amargura, nadie me la puede quitar hasta que yo quiera. O, si soy feliz, nadie me puede hacer infeliz a menos que lo permita. Mi deber es hacer lo mejor para que mis amados estén bien, pero la felicidad depende de cada uno.

3. Si me ama debe sufrir cuando no está conmigo
Si yo amo y quiero que esa persona esté feliz y no que sufra por mi. Habrá muchos momentos en la vida real de cualquier relación en los que no podrán estar físicamente el uno con el otro, y cada quien sabrá cuál es su balance. Pero el pensamiento “tengo que sufrir porque no estoy con él o con ella”, definitivamente hará mas difícil lo que ya es difícil; yo puedo extrañar al otro, preferir estar con esa persona, pero eso es diferente a tener que sufrir por que no estoy con él. Además yo no puedo cargar a mi pareja con la responsabilidad de que a mi no me gusta estar solo, yo tengo que aprender a disfrutar mi propia compañía. Eso me hará mas independiente y feliz.

4. Si me ama debe sufrir cuando yo sufro
Una cosa es ser sensible con el otro, tener compasión cuando la pareja pase por momentos difíciles, apoyarla si esa es la decisión y otra cosa muy diferente es sufrir sólo por lealtad al otro. Eso es como crear una epidemia de dolor entre los seres que se aman. Además, si me siento feliz ¿acaso me debo sentir culpable? con ese pensamiento ¿cómo voy a estar feliz cuando el otro sufre? Si el amor quiere lo mejor para la pareja… entonces, ¿lo mejor no es que yo quiera que mi pareja sea feliz?

5. Si verdaderamente me ama debe sentir celos
Los celos son una de las emociones más negativas, dolorosas y destructivas. Los celos no son inseguridad con el otro sino consigo mismo. Si se alimenta aumentará y no habrá nada que haga la pareja para que me tranquilice totalmente. Entonces, ¿por qué crecer o alimentar este veneno? La posesión y el control no tienen que ver con el amor sino con el desamor.

6. Si me ama debe saber lo que yo quiero y se debe anticipar a mis deseos o pensamientos
Esto se llama telepatía; esperar que la pareja me lea la mente. Esto es injusto con el otro y es un pensamiento del que el resultado será dolor. Porque si a veces es difícil aclarar lo que uno mismo esta pensando, aún más es saber lo que el otro espera y si una vez mi pareja anticipa mi pensamiento, será casi imposible hacerlo siempre.

7. Mi pareja tiene que valorarme
Yo soy quien tiene la responsabilidad de valorarme, si yo no me valoro no importa lo que haga mi pareja, sentiré que no valgo. Si yo me valoro, no permitiré que mi pareja no valore lo que soy en la relación, sabré poner limites sanos y no dejaré que me hagan daño.

8. Si mi pareja hizo algo que me ofendió tiene que contentarme
Lo que me ofende no es lo que hace la persona que amo, es mi pensamiento, es mi expectativa. Yo decido ofenderme y decido cómo me voy a sentir y hasta cuando. La pareja no tiene el poder sobre mis sentimientos, yo se lo doy. Pero en últimas, tarde o temprano, todo sufrimiento termina así : “¡Bueno, ya no voy a sufrir más por eso!” Luego nada tiene que ver con la pareja.

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