La soltería ya no es una carga, es una elección

La soltería ya no es una carga, es una elección. La última vez que Jorge (37) compartió el mismo techo con una pareja fue hace más de 15 años. Él recuerda que al poco tiempo de convivir con su novia de muchos años las cosas fueron de mal en peor y la separación no tardó en llegar. De allí en más, nunca quiso establecer una relación duradera con una mujer y de hecho reconoce que esa situación, lejos de pesarle, es una elección, que hasta el momento le ha permitido moverse con libertad y dividir sus energías entre su profesión, los amigos, el deporte, la familia y la recreación.

solteria

Dentro del grupo al que pertenece Jorge, los varones solos son mayoría. Es que en el complejo universo de las relaciones interpersonales su afirmación -aseguran los psicólogos- no es tomada al azar, sino que se comprueba en una tendencia que en los últimos años ha ganado terreno a nivel global. Y Argentina no es la excepción, puesto que cada vez más personas dicen inclinarse por la soltería como un “modo de vida”.


El psicólogo y terapeuta Santiago Gómez ha estudiado el tema. Sostiene que se trata de un fenómeno social que se ha profundizado y que viene a dar un nuevo giro en la forma en que se conciben los vínculos. Antes fue la ruptura del modelo tradicional de familia, que permitió ampliar el horizonte con las familias ensambladas o monoparentales. Luego ocurrió con la aceptación de las uniones de hecho e incluso, con la postergación de la paternidad. “La elección de no tener pareja por decisión personal y como proyecto de vida es cada vez más común, sobre todo en las grandes capitales”, asegura Gómez.

Según el experto, si bien la tendencia se da en ambos sexos, es más común en hombres que en mujeres. Por lo general, dice Gómez, estas últimas son mayoría entre los solos que en las consultas psicológicas demuestran angustia por no tener una pareja estable. “Ellas suelen sufrir más debido a la gran presión social que aún perdura para que formen una familia”, analiza Gómez.

Romper el “mandato social”

Del otro lado están aquellos que, lejos de sufrir, encuentran en la soltería el disfrute y rompen con el antiguo mandato social “estudiar-casarse-tener hijos”. 

Se trata de personas de diferentes edades, autosuficientes, que habiendo pasado o no por una experiencia de pareja previa, buscan potenciar al máximo su individualidad. De hecho, en lugar de encerrarse, siempre buscan ampliar sus horizontes sociales, reparten su tiempo para satisfacer sus propias demandas y se inclinan específicamente por relaciones ocasionales con el sexo opuesto. “Se prepondera en estos casos la independencia absoluta y esto a su vez está ligado a la libertad”, analiza el psicólogo.

Desde el punto de vista de Jorge, el hecho de que él haya decidido no volver a tomar un compromiso de pareja no significa que haya optado por la soledad. “En realidad yo nunca me siento solo porque comparto mi tiempo con las personas que quiero y al mismo tiempo no hago nada por obligación. Además, creo que se trata de sincerarse con uno mismo y con los demás”, aclara y confiesa que cuando conoce a una mujer que le gusta y comparte con ella momentos agradables, no oculta su decisión: “es la manera más sana y sincera para establecer mis vínculos con el sexo opuesto”.

Las causas de que cada vez haya más hombres y mujeres que “militan” la soltería y descartan la posibilidad de tener hijos son variadas. En ese sentido, Gómez concibe que en la actualidad la humanidad atraviesa por una crisis de los valores antes establecidos, que da lugar a nuevas formas de vincularse y al descreimiento. “Se llega a ver la posibilidad de una pareja como un obstáculo, un impedimento para vivir como se desea”, detalla.

Su colega Daniel Venturini coincide y compara que en sintonía con los fenómenos actuales, estas personas priorizan sus objetivos y metas personales por encima de todo. A su vez, destaca que existe una estimulación desde lo social que valora esos logros.

Venturini afirma que, en definitiva, “los seres humanos nos hemos vuelto más egoístas”. La evidencia -dice- está en el incremento de los trastornos narcisistas de la personalidad y el hedonismo; aspectos que se manifiestan más allá de si se está en pareja o no. Inclusive, explica que, tal como ocurrió en otras épocas, hoy la forma de organización social del ser humano está cambiando: “hay una clara búsqueda de lo individual y al igual que el resto de los seres vivos el ser humano busca la adaptación; de eso depende la supervivencia en todas las especies”.

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