Formas de seduccion de los hombres

Sabemos que los hombres son seductores por naturaleza y que todo lo hacen para obtener “los favores femeninos”, por decirlo finamente y a la antigua, pero tienen su encanto.

En fiestas, en verano, en el triste otoño o en el gélido invierno pueden aportar sal y pimienta a nuestra vida, coqueteo y algo más. Pero hay que tener en cuenta ciertas instrucciones de disfrute: no intentes nunca pescarlos, goza del momento presente con ellos.

El enamorado. Hace 15 minutos que se conocen y ya eres la mujer que siempre ha estado buscando. Eres “única” y digas lo que digas él lo encuentra sumamente interesante o divertido. Siéntete con él como una princesa y disfruta como eleva tu adrenalina y autoestima.
Por cierto, deberíamos revisar ese punto débil y romanticón por el cual nos creemos que un hombre puede reconocer al minuto que somos la mujer de su vida.

El tierno.
Habla de lo mucho que quiere a su gato o de lo que ama a su mamá, de lo maravillosa que es la niñez. Todas sus palabras están pensadas para infundir cariño y ternura. Es una buena inyección de ternura y diversión.

El Nosotros.
Si un hombre empieza a planear demasiado pronto (pongamos en la primera o segunda cita) el futuro en común poniendo un “nosotros” en sus labios de forma permanente, seguramente será una táctica. Disfruta del “Nosotros” mientras dure.

El halagador.
Hagas lo que hagas será tan perfecto y maravilloso como tus ojos, tus labios, tu pelo, tu cuello y el resto de ti, que él adorará. Es la oportunidad ideal para construir una primera o una segunda cita a tu gusto. No te cortes, haz todo aquello que siempre quisiste hacer con un hombre (ir de compras, ir a patinar, bailar), él te secundará encantado o fingidamente encantado.

El duro.
Sin darte cuenta, te deshaces por él, especialmente cuando notas que te mira de forma especial. El responsable es el gen “gusto por el canallita” que solemos tener las mujeres. Y es que nos encantan los “chicos malos”. Disfruta de su atención y de ser la chica del malo mientras dure. Intenta no caer en la trampa de querer agradarle a cualquier precio ni en la de pensar que debajo de su pinta de duro hay un corazón tierno.

El dominante.
Es un organizador nato y tu ligue/romance de fiesta ideal si quieres vivir múltiples experiencias y sensaciones. Te llevará a todas partes, especialmente si es del tipo “hombre de negocios”, pero si es un individuo demasiado prepotente que continuamente te juzga, no te compensará.

El creído.
Te hace un favor con mirarte. Él lo siente así, no hay posibilidad de discusión y aunque quiere seducirte piensa que es algo que toda mujer le debe. Cualquier minuto a su lado será una tortura.

El fiestero desatado.
Es una variedad que abunda en las fiestas señaladas en las que sale todo el mundo. Quiere pasárselo bien a toda costa, no sale mucho y querrá devorar la noche. Ten cuidado, puede acabar vomitándote encima por su exceso de alcohol.

El muscul man.
Está tan obsesionado con su cuerpo y su propia perfección que tus curvas naturales le parecerán subyugantes. Si quieres arroparte en un cuerpo perfecto, ésta es tu opción.

El profesional.
Ha leído un manual (o dos o tres) de seducción científica y ves como achina los ojos intentando calcular su próximo paso o recordar qué dice el libro en tal supuesto. Te halaga con piropos envenenados, intenta aproximarse a ti con diversas técnicas aprendidas. ¡Una pesadez a la que no se puede sacar de su guión!

El internauta.
Lo has conocido por Internet y parece un tipo sensible, cabal, divertido, buen conversador. Es su alter ego virtual; en persona es un aburrimiento o un hombre que no sabe relacionarse. En el mejor de los casos, su cita perfecta consiste en sentarse frente al PC a navegar.

El amigo del mundo.
Tiene conocidos por todas partes y casi le ponen alfombra roja para que entre en los locales de moda. Con él disfrutarás copas gratis, atenciones y diversión. Eres un ave de paso en su camino, pero mientras dure te divertirás locamente y conocerás a mucha gente.

El poquita cosa.
Su técnica es dar pena. Con simpatía y buen humor, se queja de que no tiene éxito entre las mujeres o de que siempre la abandonan. Se subestima a sí mismo en cada comentario. La redentora que llevamos dentro se muere por abrazarle y cuidarle. ¿Por qué no?

El casado desatado.
Ha salido de fiesta después de días, meses o puede que años de “prisión” y quiere pasarlo bien. Si te gusta, disfrutarás un rollo sin futuro pero seguramente muy divertido.

El amante.
Apasionado, romántico, buen conversador, detallista… Es el hombre ideal pero para una noche. Es el galán al que antes se conocía como “latin lover”.

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