Errores de comunicacion en el Terremoto de Japon

Como han  podido comprobar el terremoto y el Tsunami que siguió al terremoto han generado grandes destrozos y han dañado las centrales nucleares de Fukushima. Pero tras el terremoto natural ha habido un terremoto informativo y de desinformación, con errores de comunicación que podríamos resumir:

1. ASUMIR la realidad NO es malo. En una situación de crisis, se puede intentar demorar la comunicación de los daños, previendo una posible mejora o restitución de la normalidad para tratar de restar importancia a un acontecimiento. En este caso, un desatre natural, como el tsunami, no fue culpa de nadie. No es un error humano. No puede repartirse la reponsabilidad ni ocultarse.

2. El terremoto se esperaba. No les ha pillado por sorpresa. En Japón saben que cada 80 años aproximadamente se produce un gran terremoto. Lo saben y lo tienen medido y estudiado. Conocían la inminencia de este acontecimiento, y sobre todo, estaban “preparados”. Por tanto, el terremoto fue avisado con poca antelación, pero se sabía desde hace dos años que sucedería proximamente.

3.El tsunami fue realmente lo que produjo innumerables destrozos e imágenes aterradoras. El error es pensar que todo el caos está causado por la central nuclear o el terremoto. No señores, el tsunami ha causado muchos destrozos. Y además, sin aislar acontecimientos, es mejor que la gente conozca la situación general.

4. Datos, medidas, informes y soluciones son elementos que transmiten orden, análisis y reflexión/actuación. Las sensaciones, los juicios de valor, los testimonios personales llenos de pánico y las imágenes desde distintos dispositivos grabadas y publicadas hacen que la catástrofe se descontextualice, se personalice y se exagere, dentro de su gravedad.

5. A todos los periodistas y comunicadores, se les presupone un código deontológico. No vale publicar TODO y no vale publicar datos de cualquier manera. Vender titulares fatídicos no es ético. La carrera por la inmediatez no la van a ganar los medios, la ganarán las redes sociales, los mails y los mensajes. Por favor, compañeros del gremio, yo estudié deontología informativa en la facultad como ustedes, será utópico, pero NO publiquen cualquier noticia sin informarse, contrastarla y que sea analizada por un expecialista, en el caso de la central nuclear.

6. No se pude desinformar porque no podeas los conocimientos para escribir un artículo/ crónica. Lo malo de la desinformación es que la gente oye y lee cosas y LAS ACEPTA COMO CIERTAS. Hay tanta información a través de tantos medios que la gente no sabe qué creer ni cuál es la situación real. No saber sobre química, física, centrales nucleares, ingeniería o mecánica,  no te exime de tu deber como informador. Si no posees los conocimientos, pide ayuda o consigue que un profesional pueda explicarte lo que necesites para publicar un artículo sin errores grandes de conocimiento.

7. En situaciones críticas lo ideal es salvar vidas, reparar daños y tranquilizar a la población. Hay que saber manejar estas situaciones, son difíciles. Pero de nuevo ecologistas, políticos y medios de comunicación parece que olvidan las prioridades. Tranquilizar e informar cuidadosamente hace que la población gane confianza y normalidad. Hacer saltar alarmas, hablar con adjetivos apocalípticos y plantear debates tergiversando cifras, estadísticas y alcances es demagógico e irresponsable. En Japón la gente se alarma más por lo que ven en los medios internacionales que por lo que viven allí día a día.

8. El mensaje que debiéramos tranmitir es HA PASADO, HAY QUE REPARAR LOS DAÑOS Y SE NECESITA AYUDA.

9. Por favor, no pensemos que la población japonesa por no asaltar tiendas, comercios, bancos y casas es rara. Eso es lo normal. Lo educado, lo correcto, lo admirable. Saber tener tus valores como bandera, por encima del pánico o de la situación. Esto hace que las fuerzas armadas ayuden a salvar más vidas y se concentren en las tareas de máxima urgencia.

10. No puede ser que la opacidad venga de los gobiernos hacia los medios. No ha sido un error político, ni un fallo humano. No debemos ocultar aquello que no ha sucedido por una irresponsabilidad. La información permite a otras ciudades, potencias y países buscar soluciones a un problema, que podría haber ocurrido en mucho sitios. Si se filtran datos o informes de situación con respecto al verdadero estado de las centrales, conseguiremos que la solución llegue antes y se pueda evitar un desastre ecológicoy natural. Ante un riesgo “global” todo el planeta debe responder. No es un problema de Japón, por tanto que no decida sólo Japón y sus políticos. Las soluciones pueden llegar desde todos los países.

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