Descubre si estas preparada para el matrimonio

Se ha decidido y en una cena romántica con anillazo incluido te ha pedido que te cases con él. Siempre habías esperado este momento, sin embargo… te has quedado de piedra y sin poder reaccionar. Una sensación de vértigo te deja sin aliento, ¿qué me pasa? mujerdeelite.com

Ante una propuesta de matrimonio es absolutamente normal que en escasos segundos tus sentimientos y pensamientos cambien y sean capaces de pasar de la euforia y la felicidad total al pánico irracional, de manera que las ganas de besarle y las de salir corriendo pueden, en un momento determinado, no ser incompatibles.
Si él ha dado el paso se supone que mantenéis una relación estable, profunda y madura y que por supuesto espera que le des el sí. Tú sabes que le quieres y en ese momento eres inmensamente feliz, pero también eres consciente que tu respuesta cambiará radicalmente vuestra vida, ¿cómo no vas a sentir ese vértigo inexplicable?

Pedirte en matrimonio será sin duda uno de los momentos más bonitos y románticos de los que vais a compartir. No es cuestión de estropearlo, pero si te asaltan las lógicas dudas no te precipites. Piensa que éste es sólo un primer paso para decidir el destino de vuestra relación. Las prisas no tienen sentido y tienes que estar absolutamente segura de que quieres casarte y compartir tu vida con él.

¿De qué tienes miedo?

Estás contenta, feliz y te sientes amada por un hombre al que quieres pero… ¿qué ocurre? No es exactamente miedo; cuesta definir lo que pasa por tu cabeza y por tu corazón. Piensa si esa extraña sensación que te produce pensar en el matrimonio encaja o se aproxima a alguna/s de estas ideas:

Es el hombre de mi vida pero no quiero renunciar a mi libertad

Muchas personas consideran que al casarse se “atan” para siempre. Por supuesto, si tu amor es verdadero no verás el matrimonio como una atadura. Se trata de compartir, no de renunciar, pero no cabe duda que, en la convivencia diaria, tendréis que ceder mutuamente y tomar decisiones de manera conjunta ¿estás dispuesta?

¿Y si resulta un fracaso y nada es como yo esperaba?

No tiene porqué salir mal. El matrimonio es una apuesta pero si os queréis y estáis seguros, no os dejéis influir por las malas experiencias de otras personas que pudierais conocer (divorcios problemáticos entre vuestros amigos o familiares, malas relaciones, rupturas a los pocos meses…). Pese a todo, el amor para siempre, sigue existiendo.

¿Le quiero lo suficiente?

Eso sólo lo sabes tú y es la pregunta del millón. Hablar de matrimonio son palabras mayores, por lo que tendrás que asegurarte de que lo vuestro es amor y no una mera atracción pasajera. Piensa en si le conoces bien, con sus virtudes y sus defectos, y no te engañes, si hay algo que no te gusta de su forma de ser, ten muy en cuenta que no podrás cambiarle por mucho que pienses que sí, que con el tiempo lo “moldearás” a tu manera (nunca ocurre). ¿Le aceptas como es?

Casarnos es muy complicado

Aunque comparado con otros aspectos que conlleva una boda éste parezca una tontería, no lo es tanto. A muchas personas lo que realmente les agobia ante la idea de iniciar una vida juntos como casados son todos los preparativos del enlace (invitaciones, banquete, vestido…). En otras ocasiones, lo que preocupa es el proyecto de vida en común, con los temas legales y económicos como protagonistas (futura vivienda, trabajos, llegada de hijos…).

En el primer caso, intenta disfrutar del momento, pensando que ése será el uno de los días más felices de tu vida. En el segundo, tal vez lo que te angustie sea la falta de información. Habla con tu pareja de los temas importantes (la confianza es la base de vuestra relación) y si tenéis dudas (por ejemplo sobre matrimonio civil o religioso, separación de bienes, etc) dejaros asesorar y buscad juntos las respuestas que necesitéis.

Este pequeño “autotest”, tal vez te ayude a entender que el paso al matrimonio “impone”, que las dudas son normales y que debes darles solución antes de decidirte con total seguridad. Un periodo de reflexión y la confianza absoluta para compartir con tu pareja todos esos temores que te preocupan son la mejor baza para que vuestra relación sea una apuesta firme de futuro.

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