Conoce las verdades sobre el Titanic

La tragedia ocurrida hace 100 años acerca del hundimiento del Titanic, la cual cobró la vida de más de un millar de hombres, mujeres y niños, es una historia que ha sido explotada tanto en el cine, como en la literatura, creando negocios altamente rentables.

En la pantalla grande, se han proyectado varios documentales y películas basadas en el hundimiento del trasatlántico, entre las que destacan: “Saved from the Titanic”, “A Night to Remember”, “Raise the Titanic” y por supuesto que la producción de James Cameron, encabezada por Leonardo Di Caprio y Kate Winslet, “Titanic“.

En realidad, mucha de la historia que conocemos de lo sucedido al trasatlántico, aquella noche del 14 de abril de 1912, es gracias a estas cintas, que cabe aclarar, también están llenas de ficción, es por ello que el sitio de la BBC publicó algunos de los grandes mitos del Titanic creados por el cine y en De10.mx te decimos cuáles son.

1. El Titanic era insumergible. En varias de estas películas hemos escuchado que el Titanic era considerado un barco que “ni Dios podría ser capaz de hundir”, por lo que tenemos la idea de que en efecto, el trasatlántico era sólido y prácticamente perfecto.

La verdad es que según algunos expertos en el tema, ni la Oceanic Steam Navigation Company, empresa encargada de construirlo, se aventuró a hacer dicha afirmación e incluso, pocos medios hablaron de él antes de que zarpara, pues todos los reflectores estaban encima del Olympic, su hermano gemelo.

Incluso, como indica El Universal, recientemente, investigadores del Instituto de Física de Reino Unido, aseguraron que el barco era propenso a una catástrofe, ya que los materiales para su construcción eran de muy mala cantidad, además de que había grandes y graves errores en el diseño.

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2. La última canción de la banda. Una de las escenas más conmovedoras en la cinta de Cameron es cuando vemos al conjunto de cuerdas tocando por última ocasión, mientras el barco poco a poco se hunde, la melodía “Más cerca, mi Dios, a ti”.

Algunos testimonios han reafirmado la versión de que los músicos permanecieron en cubierta para alentar a los pasajeros; el debate está en la canción que ellos interpretaron, pues la persona que aseguraba haber escuchado dicha melodía, abandonó el Titanic muchos minutos antes de que fuera tragado por el océano.

3. Cómo murió el capitán Smith. En las películas siempre hemos visto que el encargado general del barco terminó por encerrarse en la cabina, aferrado al timón, esperando de manera valiente la muerte.

Hay muchos que se oponen a estas versiones, en donde se retrata a Edward Smith como héroe y como alguien inocente, ya que hay quienes aseguran que el capitán recibió hasta siete avisos del iceberg, además de que se equivocó al dejar partir botes salvavidas semivacíos, cuando él sabía la cantidad de gente que iba a bordo del Titanic y se dice, que jamás dio la orden de abandonar el barco, por lo que varios pasajeros ni se percataron del hundimiento.

4. El malvado J. Bruce Ismay. Era el presidente de la empresa encargada de la construcción del Titanic y a quien vemos en las películas como un hombre cobarde, que hace de todo para conseguir subir a un bote salvavidas y así, salvaguardar su vida, además de ser él quien incita al capitán Smith a incrementar la velocidad del navío.

La realidad es que en una historia siempre es necesario incluir a un villano, que fue en lo que se convirtió Ismay. Se dice que él rompió lazos con Randolph Hearst, el hombre que manejaba la prensa estadounidense, por lo que tras la tragedia, Hearst aprovechó cualquier momento para difamar a Bruce.

Hay testigos que aseguran que antes de saltar a un bote salvavidas, Ismay se encargó de ayudar a muchas mujeres y niños a que subieran a uno.

5. Los que iban en tercera clase. En las películas vemos cómo a las personas de menos recursos económicos se les encerró y prohibió subir a cubierta para ponerse a salvo. En efecto, el Titanic seguía al pie de la letra las normas de migración y muchos de los pasajeros de dicha clase eran personas de distintas nacionalidades que aspiraban llegar a Nueva York, en búsqueda de una nueva y mejor vida.

Por ley, los de tercera clase debían ser separados del resto de los viajantes por cuestiones de salubridad, y el problema fue que los botes salvavidas se encontraban en cubierta y les era más complicado llegar a ellos.

Además, se cree que varios de estos decidieron no buscar la salvación, pues no querían desprenderse de su equipaje.

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