Cómo nos cambia el cerebro un celular inteligente

Cada parte de nuestro cuerpo, desde los dedos de los pies a la cara, está representada en la corteza cerebral donde se reconocen, organizan e integran las sensaciones que llegan. No todas las partes de nuestra anatomía ocupan la misma extensión en esa corteza especializada, denominada somatosensorial. Un lugar destacado lo ocupan las manos, que contienen muchos receptores para el tacto.

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Desde hace tiempo se sabe que esa representación de cada parte del cuerpo puede aumentar en función de su uso. Diversos estudios han demostrado que ocurre, por ejemplo, en las personas ciegas que aprenden a leer en braille utilizando las yemas de sus dedos. También en los músicos que tocan instrumentos de cuerda, como violinistas o guitarristas, el área de representación de las yemas de los dedos en el cerebro es mayor que en el resto de las personas.

Esa capacidad de cambio en función del uso se conoce como plasticidad y no está unida solo a habilidades especiales como la música o la lectura braille. Por el contrario, se asocia con cualquier movimiento repetitivo que implique el tacto, como el uso actual de las pantalla táctiles de los móviles de última generación.

Obsesión reciente

Lo acaban de demostrar investigadores de la Universidad y la Escuela Politécnica Federal de Zurich y lo publica la revista “Current Biology”. La mayoría de los estudios se habían centrado en habilidades especiales. Por eso decidieron estudiar el impacto sobre el cerebro del uso de los dedos, especialmente el pulgar, en el manejo de las smartphones.

Hasta ahora se había estudiado la plasticidad cerebral en músicos o habituales de las videoconsolas, pero nuestra reciente obsesión por los móviles inteligentes puede brindar a los neurocientíficos una oportunidad de explorar la plasticidad del cerebro en situaciones cotidianas, sin necesidad de utilizar técnicas costosas e invasivas.

“Los smartphones ofrecen una oportunidad de averiguar cómo la vida diaria moldea el cerebro en personas sin habilidades especiales”, explica Arko Ghos, que lidera la investigación.

“Nuestros resultados sugieren que remodelan el procesamiento de las sensaciones procedentes de las los delicados movimientos repetitivos en las pantallas táctiles y que la representación sensorial de los pulgares en el cerebro se actualiza a diario dependiendo de cuánto utilizamos esa tecnología”, señala. Y sostienen que el procesamiento de las señales táctiles en el cerebro procedentes de los dedos índice, medio y especialmente pulgar, está cambiando continuamente debido al uso que cada uno hacemos de la tecnología digital.

Para llegar a esta conclusión estudiaron la activación de la corteza sensoriomotora que se desencadena por los movimientos de los dedos mediante electroencefalografía (EEG). Así midieron la actividad cerebral cortical en 37 personas diestras, de los cuales 26 eran usuarios de smartphone con pantalla táctil y 11 usuarios móviles más antiguos.

Sesenta y dos electrodos colocados en la cabeza de los voluntarios registraron la activación que producían los movimientos de los dedos pulgar, índice y medio. Los resultados revelaron que la representación cortical en los usuarios de teléfonos inteligentes con pantalla táctil difería en comparación con las personas con teléfonos celulares convencionales.

Cuanto más habían usado el Smartphone en los últimos diez días, mayor era la señal registrada en el cerebro. Y esta correlación era mayor en la zona de la corteza cerebral que representa al pulgar y al índice.

“A primera vista, este descubrimiento parece comparable a lo que sucede en los violinistas”, explica Ghosh. Sin embargo, difiere en dos aspectos. En primer lugar, no cuenta cuándo empezaron a utilizar los teléfonos inteligentes. Algo que si es importante en el caso de los violinistas, en los que la modificación en el cerebro depende de la edad a la que comenzaron a tocar. En segundo lugar, hay una relación lineal entre la activación en el cerebro y el uso reciente de un teléfono inteligente, algo que no ocurre en los violinistas.

“La tecnología digital que utilizamos a diario moldea el procesamiento sensorial en el cerebro en tiempo real en una escala que nos sorprendió”, señala el neurocientífico.

El úso de móviles con pantalla táctil modifica la representación de los dedos en el cerebro. Estas adaptaciones pueden ser positivas proque contribuyen a adaptar nuestro cerebro al uso de pantallas tátiles. Pero el aumento en la plasticidad puede ser también un indicador de problemas. La plasticidad cortical en quienes tocan instrumentos de cuerda se asocia con distonía (contracciones involuntarias de los músculos) y dolor crónico. Ya algunos estudios asocian el excesivo uso de los móviles a molestias como las anteriores.

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