7 pecados capitales de la autoestima

 La autoestima es el resultado de la opinión que una persona tiene de sí misma: de su apariencia física, de sus aptitudes, de sus éxitos profesionales y personales, de la riqueza de su vida afectiva. El éxito de uno de varios de estos ámbitos no garantiza la autoestima, sino que ésta es el resultado de un equilibrio entre estos diferentes aspectos. Es un valor frágil y mutable, que aumenta cuando vivimos respetando nuestros propios valores y que disminuye cada vez que nuestro comportamiento no está en coherencia con ellos.
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Está relacionado con el valor que le damos a los demás. Es durante la infancia que construimos la imagen de lo que uno debe ser en relación a los otros. Esta visión puede cambiar a lo largo de la vida pero, si las influencias de nuestros primeros años han sido fuertemente negativas, tienden a mantenerse y consolidarse. Estas personas generalmente resignifican todas sus prácticas vitales desde una visión negativa mientras que reafirman cada vez más su imagen desvalorizada.

Quien tenga poco aprecio por sí mismo probablemente tomará decisiones no adecuadas y establecerá relaciones no enriquecedoras que, incluso, pueden llegar a ser violentas. Sus trabajos serán mediocres, ya que como sienten que valen poco, que no pueden aspirar a un puesto mejor.

Aunque su preparación intelectual sea alta, la imagen interna es pobre. Al regirse por ésta sienten que no pueden aspirar a mejorar sus vidas. Se basan en cualidades supuestamente negativas de su personalidad o en rasgos de su aspecto físico para descalificar sus aptitudes y talentos, negándose así posibilidades de crecimiento.

Su búsqueda de pareja sigue el mismo patrón y entonces pueden surgir varias posibilidades: como elegir personas manipuladoras, violentas y agresivas, o personas también de baja autoestima con las cuales se sienten cómodas porque no les representan ningún desafío. Cualquiera de estas opciones lleva a una vida de baja calidad y empobrecimiento vital.

Los pecados de la autoestima

1 – Creencias inadecuadas
Las creencias familiares y sociales acerca de lo que es y no es más deseable para las personas constituyen a veces barreras consideradas infranqueables para generar una alta autoestima. Por ejemplo, una mujer que nace en un hogar o sociedad en las que se sobrevalora el sexo masculino puede creer que es inadecuado ser mujer y puede desvalorizarse por esto, llegando incluso a negar su sexo.

2 – Autoexigencias
Una escala de requerimientos personales muy alta y poco realista puede llevar a las personas a exigirse desmesuradamente y a sentir que nunca alcanzan los niveles propuestos. Por lo tanto, siempre se sienten que están mal y no ven los logros que obtuvieron.

3 – Descalificaciones
Esta misma autoexigencia basada en requerimientos no realistas lleva a descalificar aptitudes, habilidades y talentos personales por no alcanzar los estándares requeridos por ellos mismos. Siempre muy exigentes sienten que no son capaces o que no tienen las cualidades necesarias para lograr los objetivos que se proponen. Con el tiempo se convencen de esto y dejan de intentarlo.

4 – Diálogos internos negativos
Son voces o conversaciones internas que frecuentemente nos dicen “no sos capaz”, “nunca lo vas a lograr”, “sos tonto/a”, “sos feo/a”. Esto aumenta sus descalificaciones y sustenta sus creencias negativas sobre sí mismo.

5 – Carencia de estímulos positivos
No reciben estímulos ni internos -los que se dan a sí mismos- ni externos -que se los brinden otras personas-. En los casos en que alguien del afuera los aliente si realizaron bien una tarea, sus creencias, descalificaciones y pensamientos negativos internos son tan fuertes que probablemente lo lleven a pensar “me lo dicen porque me quieren, porque no me conocen, sino sabrían que soy un desastre” o simplemente “porque no sirvo”.

6 – Emociones negativas
Todo lo descripto anteriormente provoca emociones negativas como rabia y tristeza, limitan cada vez más a las personas. Esto provoca el último de los “pecados”, el que pone fin a todos, los une y le brinda a esta situación un sentido final:

7 – Victimización
Es asumir el rol de víctima, ya sea como objeto de bromas estudiantiles, quejas permanentes, conflictos con diferentes parejas o trabajos, con los amigos que los usan y no los valoran, o hasta en situaciones extremas como víctimas de la violencia doméstica.

Este conjunto de creencias, pensamientos, descalificaciones, carencias y emociones forman un sistema negativo que se retroalimenta permanentemente y reafirma una autoimagen desvalorizada. Es importante conocer que la clave para el cambio consiste en alterar las partes para cambiar el todo. Construyamos con amor, aprendamos a comunicarnos positivamente con nosotros mismos, y por ende con los demás, para lograr seres humanos con una visión realista, positiva y afectiva de sí mismos y de los otros. Esto nos permitirá transitar la vida con aventura entendiendo que todos venimos a este mundo para completar un aprendizaje: animate a descubrir cuál es el tuyo.

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